miércoles, 10 de septiembre de 2008

Cuando el Destino nos alcance: En 2010, 10 millones de niños argentinos podrían contraer graves enfermedades por la contaminación


Así lo anunció la Defensoría del Pueblo de la Nación, explicando que "la niñez está expuesta a una serie de amenazas ambientales que atentan contra su supervivencia". Cáncer, leucemia, malformaciones fetales y afecciones del sistema nervioso central son algunas de las enfermedades que podrían contraer los menores de 14 años por estar expuestos a condiciones de riesgo ambiental.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Según la Defensoría del Pueblo de la Nación, dentro de dos años (2010) habrá diez millones de menores de 14 años que podrían contraer cáncer, leucemia, malformaciones fetales y afecciones del sistema nervioso central por estar expuestos a condiciones de riesgo ambiental.

Dicha alarmante proyección surge de datos suministrados por el INdEC y de los estudios de cinco casos testigo realizados por la Defensoría del Pueblo.

“La niñez está expuesta a una serie de amenazas ambientales que atentan contra su supervivencia”, aseguró el ombudsman nacional, Eduardo Mondino, luego de anunciar junto a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el diseño de un Mapa de la Niñez en Riesgo Ambiental en Argentina.

Según la Organización Mundial de la Salud, 83 de las 103 enfermedades infantiles principales son provocadas por factores de riesgo ambiental y terminan cobrándose, cada año, la vida de cuatro millones de niños en todo el mundo.

Entre los graves problemas de salud provocados por sustancias liberadas al medio ambiente, los organismos sanitarios identifican: cáncer, leucemia, malformaciones fetales, infertilidad, problemas de aprendizaje y parálisis cerebral.

“Recibimos denuncias puntuales de situaciones de riesgo ambiental en diferentes lugares de la Argentina”, detalló a Crítica de la Argentina Cristina Maiztegui, jefa del Área Medio Ambiente de la Defensoría del Pueblo.

“Tomamos cinco situaciones que representan los factores contaminantes más habituales en todo el país”, agregó.

Los casos son:

> Matanza/Riachuelo - Buenos Aires (contaminantes industriales y cloacales). El eje del conflicto se encuentra en el polo petroquímico Dock Sud, partido de Avellaneda. En la zona habitan unas 42.000 personas, pero la población de mayor riesgo se encuentra en Villa Inflamable, un núcleo poblacional integrado por mil familias que viven a metros de los tanques de almacenamiento de hidrocarburos. Un estudio realizado en 2003 estableció que el 50% de los chicos de entre 7 y 11 años tenían plombemia (plomo en sangre).

> Río Reconquista - Buenos Aires (concentración, precariedad urbana y saturación del soporte ambiental). La problemática se centra en los asentamientos sobre la costa del río Reconquista, en cuyas márgenes habitan unas 4 millones de personas. El ejemplo más emblemático es el del barrio Las Tunas, en General Pacheco, donde unas 6.000 familias cuentan con sólo 11 canillas para la provisión de agua potable. Y donde las industrias papeleras e incineradoras de residuos peligrosos vierten sus efluentes en el único arroyo del lugar.

> Ituzaingó - Córdoba (exposición a agroquímicos asociados a la agricultura). En este barrio ubicado en las afueras de la capital cordobesa se conjugan situaciones de riesgo ambiental múltiples originadas en las reiteradas fumigaciones aéreas de los campos aledaños, que provocan un rociado permanente de los habitantes con los potentes agrotóxicos.

> Abra Pampa - Jujuy (exposición a metales pesados asociados a la actividad minera). Allí funcionó una fundición de plomo en pleno centro de la ciudad y aún se observan depósitos con escoria mineral de este metal en zonas de fácil acceso para la población. El 50 por ciento de los 7.500 habitantes son niños menores de 17 años. El 81 por ciento de los menores evaluados por diferentes estudios científicos presentaron niveles de plomo en sangre mayores al establecido como límite de daño madurativo.

> Cartoneros - CABA (trabajo infantil en la manipulación de residuos domiciliarios). Un censo realizado por el gobierno porteño concluyó que unas 3.000 personas recorren diariamente las calles de la ciudad para reciclar cartones como medio de subsistencia. El 25% son menores de 17 años, “víctimas de una situación que los condena tempranamente a la exclusión social”, explica el informe.

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